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¿CÓMO MEDIR EL HIERRO EN EL SPI? por la Dra. Laura Lillo

En 1945 Ekbom realizó la primera descripción clínica completa del Síndrome de Piernas Inquietas (SPI), y acuñó dicho término. En ésta ya subrayó que con mucha frecuencia estos pacientes presentaban déficit de hierro (ferropenia). Posteriormente se comprobó que la presencia de anemia por déficit de hierro (ferropénica), multiplica hasta por 6 el riesgo de presentar SPI. 

Sin embargo, los pacientes con SPI suelen presentar datos de ferropenia, sin llegar a tener anemia. Aquí surge el dilema de ¿cómo definir la ferropenia, en pacientes sin anemia?, ¿qué parámetro analítico es el más útil en esta situación?
Repasaremos primero el proceso de absorción y distribución del hierro en nuestro organismo. El hierro ingerido en la dieta, es absorbido y puede almacenarse en el interior celular, en una
 proteína llamada ferritina. Posteriormente el hierro abandona la célula intestinal, para pasar a la sangre, donde es transportado por otra proteína, la transferrina. La mayor parte de este hierro se dirige a la médula ósea, donde se utilizará para formar los glóbulos rojos. Como vemos, el hierro siempre circula unido a proteínas, pues el hierro libre tiene un alto poder oxidativo, que dañaría a los tejidos. 

La ferritina, medida en sangre, se ha utilizado hasta ahora como principal indicador del depósito global de hierro del organismo. Pero sus cifras también aumentan en otras
situaciones, como la presencia de infecciones, enfermedad hepática, o abuso de alcohol, y crecen de manera proporcional al volumen corporal (representado por el Índice de Masa corporal que se determina dividiendo el peso en kg entre la altura en cm).
En la década de los 90 se publicaron varios estudios en los que los pacientes con SPI presentaban síntomas más intensos cuando tenían bajos los niveles de ferritina. Así se definió que con niveles de ferritina por encima de 50 µg/l los síntomas se atenuaban(1), por lo que desde entonces se recomienda tratar con hierro a aquellos pacientes que muestren cifras de ferritina menores de 50. Sin embargo, varios estudios más recientes, no han encontrado una correlación directa entre los niveles de ferritina y la intensidad de los síntomas de SPI (2,3) Por tanto, no es el marcador ideal del metabolismo del hierro en pacientes con SPI. Por ello en los últimos años se están estudiando otros marcadores del hierro, como los receptores solubles de transferrina (muy caros para utilizarlos de manera general), y la hepcidina (una hormona reguladora de la absorción del hierro, cuya utilidad y viabilidad en el SPI está en proceso de investigación). Aunque es imperfecta, por el momento tenemos que seguir utilizándola.
Según las investigaciones actuales la alteración primaria en el SPI no consiste tanto en una ferropenia global, sino en la dificultad del hierro para acceder hasta el sistema nervioso central. Muchos estudios encuentran una reducción del hierro cerebral (medido por Resonancia Magnética o Doppler) en pacientes con SPI, aunque este hallazgo no es universal, pues otros estudios no encuentran diferencias respecto a la población general, y en algunos casos se ha encontrado aumento del hierro cerebral.
Los tratamientos con hierro intravenoso, que se han c
omenzado a utilizar en los últimos años, se basan en la hipótesis de que aportando una alta dosis de hierro intravenoso, será más fácil que éste acceda al cerebro. Así lo han demostrado varios estudios, pero no hay que olvidar que el resto del hierro infundido, quedará circulando en sangre, y será captado por otros órganos y tejidos. Dado que el organismo no tiene medios para eliminar el exceso de hierro, éste tenderá a acumularse, inicialmente a nivel hepático, y si los niveles persisten altos, en páncreas, corazón, y piel. Por ello son necesarios estrictos controles médicos, para detectar un posible acúmulo de hierro a dichos niveles. En resumen, el estudio del hierro y sus alteraciones en el SPI es un tema complejo, y en pleno desarrollo actualmente. Se está produciendo un cambio en el paradigma, de manera que, de medir el hierro en sangre, progresivamente estamos pasando a intentar medirlo y tratarlo a nivel cerebral.

Dra. Laura Lillo Triguero 
Neuróloga especialista en sueño
Programa de Medicina del Sueño, servicio de Neurología, Ruber Internacional
Madrid

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