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APOYO PSICOLÓGICO EN CASA

Cuidar nuestro cerebro, para dormir mejor

A diferencia de lo que se solía pensar del sueño, hoy en día sabemos que mientras dormimos nuestro cerebro no está en Stand By, sino que está realizando algunas de las funciones más relevantes para nuestro crecimiento y aprendizaje, y también para el restablecimiento del sistema, y la puesta a punto para que en el nuevo día estemos al 100%.

Las personas que por unos motivos u otros tienen problemas para conciliar el sueño, o para mantener un descanso de calidad a lo largo de la noche, pueden experimentar a lo largo del día dificultades de concentración, memorización, alteraciones en sus estados emocionales o incluso en otras funciones fisiológicas como el hambre.

Sin embargo, el avance en el conocimiento del cerebro también nos ofrece estrategias con las que mejorar nuestra capacidad para dormir, o la calidad de nuestro sueño.

El cerebro trabaja a diferentes “frecuencias”

Todo lo que hacemos, pensamos o sentimos a lo largo de nuestro día es un producto del cerebro. Él es el que recibe, organiza y da sentido a la información que recibimos, y el que decide qué hacer con relación a esa información, a veces en cuestión de milésimas de segundo.

Estas acciones se producen gracias a los miles de intercambios de neurotransmisores que se están originando entre las neuronas de nuestro organismo, en los que hay implicados procesos químicos, y eléctricos.

La ciencia ha podido medir y demostrar que en función del tipo de actividad que realizamos se generan ondas cerebrales específicas (Beta, Alpha, Tetha, Delta y Gamma son las principales), que funcionan a diferente frecuencia. Se podría decir que no estamos en la misma “onda” cuando trabajamos o cumplimos tareas que cuando jugamos, hacemos deporte, practicamos yoga o pintamos…

Surfear las ondas… para tener un cerebro sano

Hay estudios que demuestran que el cerebro se puede entrenar para pasar de un estado de activación a otro, siendo así posible alinear la onda cerebral con la actividad que queremos/tenemos que realizar. «Llevar nuestro cerebro a una onda de baja frecuencia cuando queremos ir a dormir» por ejemplo.

Basándose en estos descubrimientos sobre las ondas, Marta Romo, en su libro Entrena tu cerebro, nos habla acerca de una herramienta con la que facilitar el paso de una onda a otra, la Dieta mental.

Como su nombre indica consiste en realizar cada día unos hábitos de vida equilibrados, variados y adaptados a cada uno de nosotros, para tener un cerebro sano, equilibrado estable y en el que predomina el bienestar general de cuerpo y mente.

Cómo puede ayudar la Dieta mental a nuestro sueño

En el caso concreto de facilitar la conciliación del sueño, la recomendación general sería realizar las actividades que implican ondas cerebrales de mayor frecuencia a lo largo de la mañana y la tarde, y dejar para los últimos momentos del día las actividades que más nos acercan a ondas de menor frecuencia, para acercarnos a las ondas características del sueño.

A continuación, explicamos los principales grupos de hábitos, ordenados siguiendo esa idea. Es importante tener en cuenta que estas actividades no tienen por qué realizarse de forma separada y secuencial, sino que muchas veces se combinan, complementándose entre sí y aumentando sus beneficios, y que podemos ir pasando de una a otra a lo largo del día dedicando varios momentos para cada una.

Hacer

Ese tiempo que dedicamos a la lista de tareas pendientes que tenemos que realizar. Este hábito no nos costará planearlo, puesto que en general todas las personas tenemos quehaceres diarios que cumplir (¡muchos!) De forma que no es necesario que nos centremos especialmente en cumplir este hábito.

Ejercicio físico

Es importante también incluir todos los días un rato para movernos. En este tiempo, oxigenamos nuestro cerebro y lo conectamos con la musculatura de distintas partes del cuerpo. El ejercicio moderado y regular ayuda además a regular los síntomas del Síndrome de Piernas Inquietas.

Juego

En este tiempo hacemos actividades divertidas, creativas, de exploración… aquellas cosas con las que “el tiempo se nos pasa volando”. En estos momentos nuestro cerebro obtiene “liberación de espacio”, una especie de «reseteo». Puedes buscar actividades que hacías en la infancia, adaptadas a tus gustos actuales.

Conexión social

Este tiempo nutre nuestro cerebro: nos hace aprender, moviliza emociones, cuestiona creencias… Puedes buscar grupos de apoyo en los que expresar tus sensaciones y escuchar las de otras personas, sentirte perteneciente a un grupo en el que se te comprende y se te apoya. En relación con tu familia o amistades, puedes aprovechar algunos de estos momentos sociales para sincerarte acerca de tus sentimientos y preocupaciones acerca de tu afección, de esta forma también les ayudarás entenderlo mejor.

No hacer

Es ese tiempo que todos debemos permitirnos. El rato de divagar, viajar por pensamientos sin una guía consciente planificada por nuestra parte. En este espacio, muchas veces, es cuando surgen las ideas de la nada, es cuando nuestro cerebro, sin darnos cuenta, conecta ideas. Puedes aprovechar cualquier actividad automática que realices en tu día a día, como cocinar, planchar, ducharte, correr o nadar para permitir que tus pensamientos vuelen libres, saltando de una idea a otra, sin censurarlos, cuestionarios o enjuiciarlos.

Actividades contemplativas

En este tiempo guiamos nuestros pensamientos hacia nosotros mismos, siendo conscientes y «contemplando» lo que estamos haciendo en el momento presente. Implica conectarte con tus objetivos, deseos, la dirección que quieres tomar en tu vida, identificar si tus acciones te llevan hacia ese futuro... El yoga, la relajación, la meditación guiada, o los auto-masajes son buenos ejemplos de estas actividades, muy recomendable antes del momento de ir a dormir.

Dormir

Mientras dormimos se produce la limpieza de nuestro cerebro, además en el sueño se consolidan aprendizajes. Es muy recomendable tener una correcta higiene del sueño, es decir, una rutina fija de acciones antes de ir a la cama, que conecten mentalmente con el momento de conciliar el sueño.

Consejos de afrontamiento psicológico y apoyo

El padecimiento de trastornos crónicos como el Síndrome de Piernas Inquietas puede generar estados emocionales difíciles de gestionar, como rabia, miedo, o ansiedad.

Quizás necesites ayuda psicológica de un profesional para que tanto tú, como las personas de tu entorno, conozcáis herramientas, consejos y pautas para gestionar esas emociones que se pueden estar generando, o para establecer esos hábitos de vida que hemos visto pueden mitigar los efectos negativos de la enfermedad.

Las psicólogas de la empresa Apoyo psicológico en casa, nos ponemos a disposición de los socios de esta Asociación para ofreceros nuestra ayuda en todos los procesos personales en los que creáis que podemos ser de ayuda.

Escrito por Carla Rodríguez. Psicóloga especialista en emociones

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Comentarios (5)

  • ARMANDO JIMENEZ JIMENEZ

    ENHORABUENA. Me ha gustado mucho este artículo.

    7 junio, 2020 a las 18:44
  • ARMANDO JIMENEZ JIMENEZ

    Esa misma función, si queréis, la puedo hacer yo en Baleares. Yo sigo dispuesto a compartir mis conocimientos y mi experiencia para mejorar la calidad de vida de los pacientes de SPI.
    Bien on line o bien presencial para los asociados de Mallorca.
    Enhorabuena por la web, a mejorado mucho.
    Un saludo
    Armando

    27 junio, 2020 a las 14:23
  • ANA MARIA PEREZ SANCHEZ-MORENO

    Soy Ana Pérez de Mérida (Badajoz). 68 años.
    Diagnosticada desde los cuarenta y cinco años como caso severo, he tenido muchos cambios en los tratamientos, hace tres años que me ajusto yo misma el ultimo que me pusieron.
    Llevo mal la enfermedad y hay temporadas que son muchas noches sin dormir nada, andando por la casa de madrugada, con golpes y micro sueños de segundo con el peligro que eso supone, tomó gabapentina y mirapexin además de Valium ,paracetamol por temporadas debido a los dolores de columna y una pastilla para dormir, todo ello me pone atontada y con mareos pero no me relaja el sistema nervioso como para dormir, entre la columna y el síndrome de piernas Inquieta me tiene agotada, por lo cual no puedo hacer ejercicio, es una pesadilla más que una vida, todo está relacionado, la gabapentina me produce un hambre considerable, el sobrepeso me impide hacer el ejercicio que hacia habitualmente. Es la pescadilla que se muerde la cola, la relajación cuando el síndrome esta a tope es solo en teoria, el psicólogo debería ser un enfermo de esta enfermedad para entender lo que realmente se siente, la teoría es eso, teoría.
    En Mérida no hay especialistas neurólogos sobre el tema del sueño, todos saben sobre Alzheimer pero de piernas inquietas no tienen estudios a fondo, hay que ir a la privada a Madrid, desde Extremadura.
    Durante el confinamiento mi vida ha sido muy solitaria, dura, larga y con la enfermedad mucho más acusada, he puesto más de cuatro kilos. He salido más deteriorada, ahora estoy tratando de ponerme un poco más en forma.
    De cualquier modo si duermo dos días seguidos disfrutó de la vida, de las terrazas y sobretodo agradezco la buena compañia.
    Gracias por leerme y dejarme expresar lo que siento. Besos

    10 julio, 2020 a las 11:50
    • AESPI

      Buenas tardes, Ana. Lamentablemente somos muchos los que hemos sufrido más intensamente los síntomas en el estado de confinamiento. El artículo está escrito sólo para dar un apoyo, en ningún caso pretende ser un sustituto de la medicina. Muchísimas gracias por compartir tu experiencia. En AESPI seguimos trabajando y luchando. Aquí nos tienes siempre que nos necesites. Un fuerte abrazo

      12 julio, 2020 a las 19:56

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